Voy a comenzar esta publicación con un video que trata sobre el desperdicio de alimentos, y lo relaciona con una de sus consecuencias, el desperdicio de dinero. El video se llama “Food waste = Money waste” y fue producido por la Sección de Medio Ambiente del Consejo del Condado de Monaghan, Irlanda.
Pues este video tiene la particularidad de que sustituye los alimentos por billetes y monedas, observándose cómo se botan a la basura cantidades de dinero considerables por un mal procesamiento de los alimentos (mal picado de alimentos generando más desechos de los necesarios al botar partes comestibles, quemado de preparaciones que posteriormente deben desecharse…) y por la importante cantidad de residuos que quedan en los platos que devuelven porque los comensales no se comieron.
El mismo se enfoca específicamente en el área de la restauración y busca evidenciar, de una manera algo “cruda”, una de las consecuencias que acarrea el desperdicio de alimentos. La particularidad del mismo y lo que, en mi opinión, logra que su mensaje llegue con el impacto necesario, es que aborda uno de los aspectos que más nos afecta en nuestra vida cotidiana, como es el dinero; pues tristemente no hay nada que nos duela más que “nos toquen el bolsillo”.
Pues este video tiene la particularidad de que sustituye los alimentos por billetes y monedas, observándose cómo se botan a la basura cantidades de dinero considerables por un mal procesamiento de los alimentos (mal picado de alimentos generando más desechos de los necesarios al botar partes comestibles, quemado de preparaciones que posteriormente deben desecharse…) y por la importante cantidad de residuos que quedan en los platos que devuelven porque los comensales no se comieron.
Esta situación se observa no sólo en el área de la restauración o servicios de alimentación, sino en otros niveles de la cadena alimentaria.
“Más alimento, menos desperdicio”
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España, creó un Programa para la reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario y la valorización de los alimentos desechados denominado “Más alimento, menos desperdicio”.En el mismo se plantea al desperdicio de alimentos como un tema que involucra “cuestiones éticas, económicas, sociales, nutricionales y ambientales, debiéndose buscar soluciones que en todo momento tengan en cuenta la seguridad alimentaria”.
Señalan que no es sólo “una oportunidad desaprovechada de alimentar a una población mundial en aumento, sino que, en el actual contexto de crisis económica (…), la reducción de este desperdicio alimentario sería un paso preliminar importante para combatir el hambre y mejorar el nivel de nutrición de las poblaciones más desfavorecidas”.
De igual manera, plantean en su programa el impacto ambiental que también se genera desde el punto de vista de la utilización de recursos naturales finitos como son el agua y la tierra, usados para la producción de éstos alimentos que son desechados; así como los efectos adversos al medio ambiente que se forman durante la producción de los mismos. Sobre esto tratamos en el post "2013 - Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua"
En este sentido, establecen lo siguiente:
“No se puede, por tanto, limitar las actuaciones relacionadas con la sostenibilidad a la eficiencia en la producción y la distribución de alimentos, sino que también se deben examinar las pautas de consumo de alimentos con el objetivo de reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos”.
Etapas en las que se generan pérdidas y desperdicio de alimentos
Como se señaló anteriormente, los alimentos se pierden y despilfarran a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos, que va desde la producción agraria hasta el consumo final (hogar o restauración).
Según lo establecido a este respecto por el Programa “Más alimento, menos desperdicio”, en países de bajos ingresos, la mayoría de los alimentos se pierden en las etapas de la cadena de alimentos que van de la producción al procesamiento; mientras que en aquellos países que poseen medianos y altos ingresos, las pérdidas y el desperdicio son generados primordialmente por hábitos de consumo inadecuados.
En esta oportunidad, nos vamos a enfocar específicamente en la fase de consumo (hogar y restauración), considerando que la misma compone el último eslabón de la cadena en la cual, nosotros como consumidores y manipuladores de alimentos, podemos influir de manera más directa mediante un cambio en nuestra conducta; pues los hábitos de consumo, así como la actitud del consumidor en determinadas culturas, han producido una cantidad de desperdicios alimentarios considerable.
En nuestros hogares, la presencia de malos hábitos de planificación al momento de hacer la compra y una manipulación inadecuada de los alimentos conllevan a que se origine un despilfarro importante que podría evitarse. Esto aunado a la falta de comprensión de la información indicada en las etiquetas de los alimentos, en lo que a conservación y caducidad o vencimiento del producto respecta.
En este sentido, la Comisión Europea estableció los siguientes consejos para generar menos residuos alimentarios:
Nosotros como consumidores y manipuladores de alimentos, debemos unificar esfuerzos para lograr generar una disminución del desperdicio alimentario a corto, mediano y largo plazo; invitando así mismo a todos los demás actores involucrados (productores primarios, industrias, entes gubernamentales...) a que se continúe trabajando en la mejora de la eficiencia de la cadena alimentaria en nuestro país.
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